Tengo tendencia a probar demasiadas cosas. Es un defecto y una ventaja al mismo tiempo. En el último año he abierto cuenta, instalado o usado activamente más de doce herramientas distintas relacionadas con inversión, análisis financiero y seguimiento de cartera.
La mayoría las dejé de usar. Algunas tras días, otras tras semanas. Unas pocas se quedaron y las sigo usando de forma regular.
Esto no es una lista de las mejores herramientas del mercado según ningún criterio objetivo. Es simplemente lo que a mí me ha funcionado, con lo bueno y lo malo de cada una. Tómalo como lo que es: la experiencia de alguien que está aprendiendo, no la recomendación de un experto.
TradingView fue la primera herramienta que probé y la que más tiempo me costó aprender a usar bien.
Al principio la usaba como una simple app de gráficos. Miraba el precio, veía si la línea subía o bajaba, y no le sacaba mucho más partido. Fue meses después cuando descubrí que su verdadero valor está en las alertas y en los indicadores de la comunidad.
Ahora la uso principalmente para dos cosas. Primero, para configurar alertas de precio en activos que me interesan pero que no quiero seguir activamente cada día. Cuando el precio llega a un nivel que me interesa, me llega una notificación y entonces miro con más atención. Segundo, para el contexto técnico cuando voy a entrar en una posición: niveles de soporte históricos, comportamiento en periodos similares, esas cosas.
Lo que no me gusta: la versión gratuita tiene limitaciones bastante molestas en el número de alertas que puedes tener activas simultáneamente. Es una de esas herramientas donde el salto a la versión de pago se nota de verdad, pero el precio tampoco es barato.

Koyfin tardé más en descubrirla y me arrepiento de no haberla encontrado antes.
Es básicamente una terminal de datos financieros accesible para personas normales. Lo que más uso es la comparativa de valoración entre empresas del mismo sector. Si me interesa una empresa, puedo ver en segundos si su PER está por encima o por debajo de la media de sus competidoras y de su propia media histórica. Es un filtro rápido muy útil antes de profundizar más.
También tiene gráficos macro que me ayudan a entender el contexto general. El plan gratuito es bastante generoso para lo que necesito en este momento.
Perplexity AI es la que más ha cambiado mi proceso de análisis día a día.
La uso como primer filtro para cualquier empresa o activo que me empieza a interesar. Le hago preguntas específicas, no genéricas. No «cuéntame sobre Apple» sino «¿cuáles fueron los principales riesgos que mencionó la directiva de Apple en el último informe trimestral?» o «¿cómo han evolucionado los márgenes operativos de esta empresa en los últimos tres años?».
La diferencia con buscar en Google es que Perplexity sintetiza la información de múltiples fuentes con citas verificables, en lugar de darme una lista de enlaces que tengo que abrir uno por uno. Para el análisis inicial de una empresa me ahorra fácilmente una hora de trabajo.
Lo que hay que tener en cuenta: no siempre es perfectamente precisa, especialmente en datos muy recientes. Siempre verifico los números importantes en la fuente original antes de tomar una decisión.
Delta para seguimiento de cartera. Esta me costó encontrar porque probé primero varias alternativas que no me convencieron.
Lo que me gusta de Delta es que puedo meter en un solo sitio mis posiciones en bróker, las pequeñas posiciones en cripto y cualquier otro activo que quiera rastrear, y ver el total consolidado. No tengo que abrir cuatro apps distintas para saber cuánto tengo en total.
La visualización del rendimiento a lo largo del tiempo es clara y hay algo psicológicamente valioso en ver la curva de tu patrimonio neto moviéndose hacia arriba a largo plazo, incluso en meses en que el mercado ha caído.

Dos herramientas que probé y abandoné, por si le sirve a alguien.
Roboadvisors automáticos: probé uno durante tres meses. El problema fue que perdía el control sobre qué tenía exactamente y por qué. El servicio tomaba decisiones automáticas que no siempre entendía, y esa falta de comprensión me generaba más ansiedad que tranquilidad. Puede que para otras personas sea ideal, para mí no funcionó porque prefiero entender cada posición que tengo aunque eso requiera más trabajo.
Aplicaciones de señales de trading: probé dos. Las dejé en menos de dos semanas. Las señales llegaban constantemente, la mayoría con muy poco contexto explicativo, y seguirlas habría requerido estar pendiente de la pantalla de una forma que no quiero estar. Además, la incertidumbre sobre si las señales tenían algún fundamento real o eran simplemente ruido me hacía sentir que estaba apostando, no invirtiendo.
La herramienta más sencilla de todas, que ni siquiera es una app sino una hoja de cálculo en Google Sheets, resulta ser la que más uso.
Tengo una hoja donde registro manualmente cada mes: cuánto aporté, el valor total de la cartera, el rendimiento acumulado. Nada más. Es un registro histórico que me permite ver la evolución real con el tiempo.
Lo que no esperaba cuando empecé a llevarlo es el efecto motivacional que tiene. Ver que el número crece mes a mes, aunque sea despacio, hace que la consistencia se vuelva más fácil. Tienes evidencia tangible de que el sistema está funcionando incluso cuando el mercado no hace lo que quieres.
A veces las soluciones más simples son las que más duran.
Si tienes alguna herramienta que uses habitualmente y no está aquí, cuéntamela en los comentarios. Siempre estoy buscando cosas nuevas que probar y comparar con lo que ya uso.
— Raúl
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